
Ya no se puede vivir en el barrio Lastarria nos dijeron, esto parece un mall, una pasarela o algo así. Y tienen toda la razón, si hasta los famosillos de la tele se pasean camino al teatro, y con la cantidad de restaurantes que existen, todos parecen turistas o mejor aún, todos tienen cara de artista, si hasta yo me convertí en un personaje alguna vez y ya he dado la vuelta al mundo (a mi pequeño mundito) con aquella hazaña.
Pues bien, la semana pasada, sin querer me convertí en otro personaje en Hans Pozo, por mi deformación universitaria y sumado a eso la frialdad con la que conté nuevamente el episodio del automóvil por calle Irarrazabal.
A mi la verdad es que me agrada, incluso me agrada saber que una de las obras de teatro más emocionantes que vi el 2008 fue H.P. en el teatro del puente, y seguramente este nuevo personaje me haga viajar desde Miami y sus luces, hasta las profundidades del Río Mapocho que corta en dos un Santiago bastardo que tranquilo nos baña.